Como conservar las células madre

Criopreservación: la clave para conservar las células madre

Por Dr. Claudio Chillik, director científico de MaterCell.
La criopreservación es el procedimiento por el cual las células madre son
congeladas a temperaturas extremadamente bajas. El objeto es que mantengan su
vitalidad sin alteraciones a lo largo del tiempo.

En un ambiente de extrema asepsia, en el laboratorio, las
células madre se concentran en un volumen de alrededor de 20-25 ml. Luego, son
transferidas a una bolsa plástica especial donde de inmediato se mezclan
con una sustancia crioprotectora que se utiliza para evitar que se dañen durante
el proceso de congelación. Ese envase es sellado herméticamente y colocado en un
contenedor individual de acero inoxidable.

A continuación, ese contenedor metálico se somete a un descenso progresivo de la
temperatura hasta los -80ºC. Esto es realizado en un sistema computarizado
altamente sofisticado. Posteriormente se lo lleva a un tanque de almacenamiento
definitivo donde permanecerá inmerso en nitrógeno líquido a -196ºC durante todo
el tiempo que sea necesario.

Es importante saber que no se congela toda la sangre extraída del cordón. Se
descartan los glóbulos rojos, el plasma y las células de mayor densidad, que son
las que se encuentran ya diferenciadas. De esa manera se puede concentrar en un
pequeño volumen la mayor cantidad de células madre.

¿Cuánto tiempo es posible conservarlas congeladas? Hasta ahora podemos dar
cuenta de los resultados obtenidos desde que se comenzaron a criopreservar en el
año 1998, pues se controlan periódicamente. Por ello se ha demostrado que pueden
estar criopreservadas y manteniendo su vitalidad durante un mínimo de 23 años.
Se supone que el período es mucho mayor, probablemente durante toda la vida de
la persona a la que pertenecen. Obviamente que para que ello ocurra la muestra
debe estar almacenada en condiciones de máxima seguridad y control.

Hay que aclarar que no existe peligro en casos de posibles corte de luz o
energía. Justamente, la elección del método de criopreservación mediante
nitrógeno líquido apunta a evitar que una falta de corriente ponga en peligro la
viabilidad de las células. Además, con esta metodología se llega a los-196ºC,
mientras que con los medios electromecánicos, aún los de última generación,
solamente se logran temperaturas del orden de los -160 ºC.

Para quienes van todavía más allá, desde enero de 2005 se hace un mecanismo
especial por la posibilidad de que ocurriese una catástrofe. Al momento de la
extracción, una pequeña alícuota es separada, criopreservada y
almacenada (también en nitrógeno líquido) en una unidad distinta donde está la
muestra principal; se la nombra como muestra de resguardo (backup).

Las células madre solo pueden ser requeridas por sus titulares. Cuando esto
sucede, la empresa debe acondicionar la muestra y entregarla en un contenedor
especial que garantiza que en todo momento conserven la temperatura adecuada
hasta llegar a su nuevo destino. Allí pueden ser utilizadas o nuevamente
almacenadas.

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