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Elaborando psicológicamente la pérdida de un embarazo

Elaborando psicológicamente la pérdida de un embarazo

Por Lic. Marisa Russomando, Psicóloga (MN) 23189
(www.marisarussomando.com.ar), Directora de Espacio La Cigüeña,
(www.espaciolc.com.ar)


Tal vez sea la situación
más penosa por la que un ser humano puede transitar.

De este momento  se espera: alegría, felicidad plena,
sentimientos de incondicionalidad y de completud. Pero como toda etapa
de la vida hay otra parte a la que hace años llamé “la parte no tan
feliz” de la maternidad y paternidad.
Se trata de aquellas personas que viven en la búsqueda, la espera,
el  embarazo o la llegada del bebé, alguna situación difícil:
porque no llega, por algún diagnóstico complicado, por necesitar reposo
prolongado y sus riesgos o la pérdida del embarazo.
Frente a esta última situación, más frecuente de lo esperado, se
desatan distintas emociones y sentimientos, que en general cada miembro
de la pareja vive diferente.

La primera gran sensación
que se comparte es “no voy a poder salir de esto”, acompañado de signos
de desgano generalizado y llanto inconsolable.  En los
sucesivos  días luego del triste acontecimiento se suele
convivir con enojo:


–      
enojo con el médico que atendió durante el embarazo y/ o parto


–      
enojo con la institución que los recibió


–      
enojo con Dios

Todos intentos de buscar un responsable, una explicación cuando desde
lo médico a veces no la hay, o no alcanza.

Allí pueden devenir las culpas: “habrá sido porque yo…” con distintas
opciones que pueden completar esta frase, desde cuestiones físicas,
estilo levantar peso, subir escaleras; pasando por lo emocional:
conexión/ alegría por el embarazo, atravesamiento de situaciones de
stress; llegando a lo místico: castigos, destinos, entre otros. La
búsqueda de una explicación, acompañada de la fórmula “por qué a mí?”
se mete por todos los rincones que el razonamiento, las hipótesis y
cualquier  paradigma puedan brindar.
Este es un  momento difícil que deberá devenir en aceptación
de la situación para abrir las puertas al proceso de duelo.
Qué es el duelo?
El duelo es el proceso de elaboración en relación a una situación de
pérdida, tanto de ausencia física de algún ser querido como de un
proyecto, de una ilusión.
Es un período de adaptación a la nueva situación, acomodación de los
sentimientos de pérdida y construcción de la idea de lo que vendrá…

Por supuesto que la
modalidad de este proceso y el tiempo que demande  depende de
cada persona, los recursos emocionales afectivos con los que cuenta.

En líneas generales podemos decir que las etapas de este proceso son:
–       Registro
de la pérdida
–      
Adaptación a la misma
–      
Elaboración de la misma
–      
Convivencia saludable con la marca que esta pérdida deja

Es necesario atravesar estas etapas para poder continuar con una vida
emocional saludable. De no ser así puede dar lugar el desarrollo de un
duelo patológico, entendiendo como tal al proceso que se manifiesta con
síntomas físicos emocionales: fatiga, astenia, depresión, situación
maníaca,
aislamiento, entre otros.

Es sugerible asistir a la consulta con un 
profesional:

Siempre que se considere
que aparecen manifestaciones que llaman la atención, estilo: “parece
como si no le afectara”, “lo elaboró demasiado rápido”, “ni lo/a
nombra”, etc.

–       En cada
situación que se observe que la persona no está pudiendo continuar con
su vida habitual
–       Cada vez
que evaluemos que no la persona afectada no está pudiendo sola, que
necesita ayuda
–       Cuando se
requiere contención u orientación para acompañar a los niños
–       Frente a
nuevos síntomas físicos y/ o emocionales afectivos

¿Cómo deben actuar las personas cercanas al que está de duelo?

Para ayudar a quien está atravesando un proceso de duelo, la idea sería
poder ponerse a disposición de quien lo protagoniza, acompañándolo
según sus propias necesidades y condiciones. Algunas personas necesitan
conversar acerca de lo sucedido, otras no pueden hacerlo hasta que no
haya avanzado en las etapas del duelo; hay quienes necesitan compañía
permanente y quienes lo viven como un camino solitario. Es necesario
respetar la singularidad de cada uno para poder acompañar y ayudar de
verdad.

Cómo atravesar la pérdida de un embarazo?

En la pareja suelen distribuir sin planificación previa e influenciados
por mandatos culturales, roles diferentes para el hombre y la mujer. Se
supone que el hombre ocupa el lugar del fuerte de la pareja/ familia,
sostenedor de su mujer y entonces no demuestra su afecto, su dolor.
Esto suele ser un esfuerzo enorme para el hombre, y en la mayoría de
los casos con resultados poco exitosos. La mujer siente que él no la
acompaña, que no le importa lo sucedido, que “está en otra”.
Diferencias estructurales mediante, el género masculino suele tener
rasgos más pragmáticos, negadores y calculadores que lo llevan a
manifestar frases como: “ya pasó”, “miremos para adelante”, “demos
vuelta la página”…generando distanciamiento con la mujer que también
por rasgos estructurales necesita hablar de ello, tomarse su tiempo
para transitar el dolor y no pensar en el día de mañana sin resolver el
aquí y ahora.
Por ello es sugerible que cada uno exprese lo que siente, manifieste lo
que necesita del otro y que se puede compartir el dolor, como así
también se puede tener un proceso distinto y eso no significa
indiferencia.
Mi experiencia en el consultorio recibiendo a muchas parejas
atravesando esta situación y acompañándolos en la elaboración del duelo
me lleva a transmitir con total seguridad: tranquilos, de ello se sale.

El objetivo del espacio terapéutico en estas situaciones tiene como
objetivos:
–      
Asegurarse de una correcta elaboración del duelo
–      
Diagnosticar a tiempo y trabajar sobre un duelo patológico
–       Acercar a
las parejas a compartir el dolor para acercar diferencias y/o sensación
de distancia
–       Acompañar
en el inicio de un nuevo embarazo liberando temores y angustias
–       Despejar
bien el espacio para que cuando llegue se encuentre con un ambiente
saludable

Efectivamente se puede, se sale, se logra convivir con esa
marca sin olvidar (ningún padre desea olvidar lo sucedido), pero
acotando el espacio que ocupa para dar lugar a una vida saludable y
disfrutable.