Sexualidad en el embarazo

Sexualidad: embarazo y pos parto

Por Lic. Marisa Russomando, Psicóloga, Directora del espacio
La Cigüeña, www.espaciolc.com.ar

En el momento del embarazo y nacimiento de un hijo, las
mujeres se enfrentan con aquellos modelos cercanos que incidieron a lo largo de
su desarrollo, desconociendo muchas veces esta incidencia se encuentran sin
poder despejar cuál es su propio criterio al respecto, conviviendo con ideas que
no le pertenecen y con las cuales además, muchas veces no están de acuerdo. Es
por ello que muchas decisiones cotidianas están teñidas de angustia y de culpa,
cuando de lo que se trata es de articular el nuevo rol al que se accede: ser
madre, con su ser mujer. Roles que por la historia universal, hechos culturales
y procesos familiares particulares no resultan tan fáciles como se supone.

Una de las áreas en donde estos roles pueden entrar en conflicto es la
sexualidad.
Esto se debe en parte a que por mucho tiempo y hasta hace muy
poco, desde la aparición de los diferentes métodos anticonceptivos, la
sexualidad femenina estaba ligada solamente a la idea de la reproducción, es
decir reducida al objetivo de tener hijos, restando la posibilidad y el derecho
de ejercer una sexualidad libre y responsable, independientemente de tales
fines.

Esto hoy en día ya no es así, pero es un proceso que se viene gestando hace poco
tiempo. Las mujeres tenemos otros centros de interés y entre ellos el placer
erótico. Por ello nos preguntamos cómo disfrutar de la sexualidad durante el
embarazo y luego de la llegada de nuestro hijo.

Durante el embarazo…

Mientras no haya contraindicaciones médicas durante el embarazo se puede
mantener una activa vida sexual. Sin embargo, los cambios que se producen
durante el mismo son muchos e importantes, y ninguna mujer debería exigirse a
hacer lo que no quiere. Suele suceder en el primer trimestre que la
mayoría de las embarazadas manifiestan una disminución del deseo sexual, pero
otras dicen haber vivido este periodo con mayor erotismo. Esto dependerá mucho
del estado general de la mujer al comienzo del embarazo; lo cierto es que el
gran cansancio y el estado nauseoso que muchas de ellas sienten, pueden llevar a
una retracción de la apetencia sexual, y que se encuentran en un tiempo de
adaptación en relación a lo que significa llevar una vida dentro de ellas, y del
concepto novedoso de ser madres.

Durante el segundo trimestre
, muchas mujeres experimentan un aumento de sus
deseos, alcanzando a veces niveles mayores de excitación. Esto puede deberse a
nivel orgánico a que hay mayor irrigación sanguínea en la zona pélvica que
tiende a proporcionar más sensibilidad; y a nivel emocional el hecho de sentirse
más bellas frente a la idea de ser madres próximamente. La panza en este
trimestre empieza a hacerse notar, y cada mujer tendrá una respuesta singular
frente a ello: para algunas beneficiará el encuentro y para otras se tratará de
adaptarse al nuevo cuerpo.

En el último trimestre la panza toma protagonismo y las mujeres se
sienten más pesadas, y con menos facilidad de movimiento, pero no hay ningún
motivo para abandonar el placer, buscando otras variantes en los encuentros
amorosos. Se trata entonces de estar atenta a cómo está cada mujer emocional y
físicamente para cada encuentro, conversar con la pareja acerca de necesidades y
preferencias, y descubrir juntos la mejor manera de encontrarse en cada etapa
del embarazo.

Luego de la llegada del bebé (puerperio)…

Los padres primerizos llegan a estos momentos sin conocimiento del impacto
que el bebé tendrá en sus vidas: su pareja, su trabajo, sus actividades
cotidianas.

Con frecuencia escuchamos a mamás jóvenes, profesionales, laboralmente activas
manifestar la fantasía que tenían antes de la llegada del bebé: de continuar su
vida como siempre, pero con el bebé en brazos. Es por ello que adaptarse a la
realidad lleva tiempo y de ello hay que ocuparse. En general luego del
nacimiento los padres saben de la importancia del cuidado del bebé, pero no del
cuidado propio; es decir del de cada uno: atender a sus emociones, qué áreas
moviliza este proceso, respetar sus tiempos, etc, y del cuidado de la pareja, en
donde la sexualidad es toda una línea de trabajo a seguir seriamente.

A los 30-40 días luego del parto, el obstetra da a la mujer el alta médica,
que incluye el permiso para retomar la actividad física y reiniciar una vida
sexual activa. Pero lo importante es aclarar que esto es a nivel físico,
orgánico, y que nada dice del deseo, de las ganas de la pareja de hacerlo.

La sexualidad debería ser algo compartido desde las ganas y entonces, por
supuesto luego del alta médica, lo esperable es que el encuentro se de cuando
ambos tengan deseo de hacerlo, y es importante tener presente que es común
sentirse diferente en relación a la sexualidad después del nacimiento de un
hijo, tanto en las mujeres como en los hombres.

Hay algunos puntos que dificultan el encuentro. En la mujer hay modelos que
entran en conflicto: ser mujer- ser madre; la simbiosis madre- hijo, que en un
primer momento no da lugar a la participación del padre: ni como padre de su
hijo, ni como hombre de esa mujer ahora mamá.
Por último la transformación
del cuerpo que requiere un tiempo de adaptación: ya no se trata ni del cuerpo
del embarazo, ni del cuerpo anterior al mismo, se trata de un cuerpo
deslibidinizado, que se expone mucho en la sexualidad y que ayudará o no, la
relación que esa mujer tenga con él, y la manera en que la pareja acompaña.

En el hombre, lo que complica el encuentro es ver en su mujer una figura
totalmente maternal, situando el cuerpo de su mujer, ahora como perteneciente al
bebé.

Cómo se puede facilitar el encuentro?

Saber que esto sucede, que no son los únicos y que pasa: es cuestión de tiempo,
de adaptación a la nueva situación, de conversar con su pareja al respecto y
procurarse encuentros de juego amoroso: caricias, besos, abrazos… y así, re-
encontrarse con el propio cuerpo y el del otro antes del encuentro que re
iniciaría la vida sexual tal como era antes.
 

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