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Disfonía sus causas, mitos y verdades

Que es la disfonía y cuales son sus causas

A pesar de estar ingresando al siglo en el que la tecnología aparece como
todopoderosa en materia de diagnóstico médico, el médico aún dispone de una
herramienta natural y muy precisa mayoritariamente para efectuar diagnósticos.
Estamos refiriéndonos a la voz.

Escuchar al paciente sigue siendo la herramienta más importante con la que
cuenta el profesional de la salud.

En efecto, a través de la voz no sólo podemos descubrir cuando una persona
está deprimida, alegre, triste o emocionada, sino que también podemos saber si
padece ciertas enfermedades o alteraciones orgánicas. La laringe es el órgano
encargado de producir la voz.

La laringe es un órgano que permite el pasaje de aire a través de su
estructura hasta llegar a los pulmones. En su interior se hallan las cuerdas
vocales que en realidad son dos músculos que movemos en forma voluntaria y nos
permite emitir la voz. A diferencia de otros mamíferos como los gatos que
emiten sonidos al inspirar, el hombre consigue fonar a través de la exhalación
de aire por la laringe

Por lo tanto, para poder emitir sonidos, el hombre debe efectuar una buena
inspiración de aire, y luego durante la espiración producir la
movilidad de las cuerdas vocales. Esta combinación permitirá que las cuerdas
se unan en la línea media y vibren, generando la emisión del sonido. La disfonía
es un síntoma que implica un trastorno en la calidad y/o cantidad de la voz,
que hará que la misma se apague o altere su timbre.

Procesos inflamatorios infantiles

Laringitis Subglótica

Los niños poseen una laringe de diámetro muy angosto, por lo que cualquier
proceso inflamatorio que se instale en esta zona es capaz de provocar una
obstrucción. Este es el caso de una enfermedad llamada falso crup o laringitis
subglótica, que suele tener origen viral, aunque también puede reconocer una
etiología alérgica o psicosomática. Cuando se produce esta inflamación por
debajo de las cuerdas vocales, suele desencadenarse un edema, y con él una
obstrucción respiratoria, generalmente proporcional al edema provocado.

Quien sufre este problema, comienza a padecer por la noche una tos perruna,
aunque sin dificultades para respirar. Pero a medida que aumenta la obstrucción,
disminuye el chorro de aire emisor, lo que hace que cambie la potencia de su
voz.

En estos casos, lo que se debe hacer es realizar la fluidificación de las vías
aéres con el clásico baño de vapor, o con nebulizaciones ya que mejorará de
forma inmediata. Si el cuadro no puede controlarse rápidamente, se deberá
llamar a un especialista o llevar al niño a una guardia para que se le apliquen
corticoides por vía oral o inyectable (según la intensidad del edema), y así
hacer bajar inmediatamente la inflamación.

Otra característica de este cuadro es que suele ser recidivante, por lo que
se aconseja a los padres tener siempre en su hogar un corticoide recetado por el
especialista, para poder contrarrestar la obstrucción apenas aparezca. Cabe
destacar que este cuadro suele presentarse entre los seis meses y los seis años
de vida, aunque es más común entre los dos y cuatro años.

Laringitis Supraglótica

Esta laringitis está producida por una bacteria llamada Haemophilus, se
produce entre los dos y cuatro años de vida. Los síntomas principales son la
dificultad para tragar y respirar, el consecuente babeo y sensación de asfixia.

Es fácilmente reconocible porque, debido a la inflamación, ocurre un cambio
en el timbre de la voz del niño, que habla como si tuviese una papa caliente en
la boca, además suele presentar fiebre y mucha salivación. Un cuadro similar a
este se produce cuando se desencadena una reacción alérgica importante, la
cual provoca el denominado edema de Quincke.

En ambos casos, y al observar que los síntomas avanzan, lo recomendable es
la internación inmediata de la persona afectada, ya que no hacerlo puede
significar la asfixia del niño. Una vez internado, se aplicará una elevada
dosis de corticoides en forma intravenosa para contrarrestar el edema, en
ambos cuadros. En el caso de la laringitis supraglótica, se debe administrar un
antibiótico que actúe sobre el Haemophilus y en caso de no ceder el cuadro clínico
en pocos minutos se deberá proceder a la intubación y/o a la traqueotomía.

Nerviosos

Un derrame cerebral o una alteración cardíaca, entre otras causas, pueden
hacer que deje de funcionar el nervio que inerva las cuerdas vocales. Cuando
esto ocurre, suele producirse una parálisis de las cuerdas vocales, que
irremediablemente redundará en una disfonía.

Cuando el daño afecta a una sola cuerda, al cabo de un período, el paciente
recuperará la voz que se había alterado, ya que la cuerda activa se estirará
para buscar la unión con la inactiva. De este modo natural, la voz tiende a
mejorar espontáneamente.

En cambio, cuando el daño es bilateral (de las dos cuerdas), el primer
procedimiento es el tratamiento foniátrico. Luego, se intenta la solución quirúrgica,
cuyo objetivo es el de acomodar las cuerdas de modo que se pueda respirar y
hablar bien al mismo tiempo.

Traumatismos

Los más comunes se producen cuando el individuo recibe un golpe directo en
la laringe. Por ejemplo, un persona que viaja en el asiento delantero de un auto
sin cinturón y golpea su garganta con el panel del vehículo o en pasajeros que
se duermen viajando sentados en los colectivos.

Esto puede provocar fracturas en el cartílago tiroides, y obstrucciones que
casi invariablemente terminan en una alteración en la voz y requieren de
su internación para el cuidado de la vía aérea. La mejoría de la voz suele
ser espontánea y sumamente lenta. Por ello, lo recomendable es hacer hincapié
en la prevención. Es decir, utilizando el cinturón de seguridad.

Funcionales o psicosomáticos

Se los conoce como disfonías pitiáticas o histéricas y son las
alteraciones de la voz que autofabrica un individuo. Mayormente, este tipo de
disfonía se produce en mujeres, y tienen un origen inconsciente. De este modo,
la voz aparece sumamente alterada, e incluso áfona.

Para detectar si la disfonía corresponde a este origen, los especialistas
hacen toser al paciente. Si la tos es normal, y la voz es disfónica, quiere
decir que, efectivamente, se trata de un caso psicosomático.

En este sentido, los especialistas recalcan que, si bien hay varios métodos
para sacar al paciente de este cuadro, lo importante es trabajar sobre las
causas que han originado el trastorno. En efecto, si el tratamiento se limita a
la curación del mal en sí, es muy probable que el paciente traslade su
angustia a otro órgano, en el cual las lesiones sean menos visibles y,
ocasionalmente, más graves. Por todo esto, los entendidos suelen aconsejar la
implementación de terapias psicoterapéuticas.

COMO EFECTUAR UN DIAGNOSTICO PRECISO

Como sabemos, la disfonía es fácilmente detectable. Con solo escuchar a una
persona sabemos si su voz está alterada o no. Pero para indagar algo más
allá, los especialistas estudian la laringe, para poder observar en detalle sus
eventuales alteraciones.

Para esto, se recurre a un fribroscopía
de la laringe
, un procedimiento que consiste en la introducción de una
fibra óptica de tres milímetros de diámetro por las vías nasales, pasando
por la zona posterior de la nariz, y llegando hasta las mismas cuerdas vocales.
Con esta pequeña cámara, el especialista puede divisar a la perfección todas
las cuerdas y la región aledaña. Esto es simple, rápido, no doloroso y se
puede realizar con una anestesia local tópica, en caso que el estudio sea mal
tolerado.

Por medio de este sistema, el otorrinolaringólogo efectuará un diagnóstico
presuntivo, que luego confirmará cuando reciba los resultados de los estudios
complementarios, como una biopsia, diagnósticos por imágenes o bien la
estroboscopía, un procedimiento que estudia la movilidad de las cuerdas
vocales, entre otros.

MITOS Y VERDADES DE LOS REMEDIOS PARA LA DISFONIA

La sabiduría popular tiene respuestas para todos los males. Y la disfonía
no es ajena a este fenómeno. Por ello, muchos recomiendan numerosos métodos
supuestamente infalibles para curar las alteraciones de la voz. Veamos mitos y
realidades de este problema:

Miel: nunca puede hacer mal. Este producto es muy sabroso, pero
absolutamente inútil a la hora de curar una disfonía. Se supone que es
beneficioso por su textura suave. Pero su tersura nada tiene que ver con la
curación ya que, al ingerirla, la miel ingresa al organismo por la vía
digestiva, y ni siquiera pasa cerca de la laringe, donde se encuentran las
cuerdas vocales

Té: es útil, no por su composición química, sino por su elevada
temperatura. Como sabemos, el vapor fluidifica las secreciones de las vías
respiratorias, por lo que puede ayudar en ciertos casos de disfonía. Es decir
que nos hace bien el vapor cuando la taza está cerca de uno pero la infusión
en sí no produce ningún efecto.

Pastillas: estos comprimidos de venta libre en farmacias son sumamente
útiles para los que las fabrican, pero poco necesarias para los pacientes que
las ingieren. En pocas palabras, son placebos que no mejoran las disfonías.

Corticoides: son los únicos que realmente sirven para tratar ciertos
casos de disfonía. Este medicamento debe ser pres-c-r-i-p-to por el otorrinolaringólogo
y tiene sus indicaciones precisas ya que puede provocar numerosos efectos
colaterales. El abuso indebido de estos medicamentos pueden provocar aumento de
peso, hipertensión arterial, diabetes y tendencia a fracturas espontáneas.
Muchas cantantes de ópera suelen tomar corticoides para mantener buena su
voz y por ello son obesas e hipertensas.

Baños de vapor y nebulizaciones: pueden ser de suma utilidad, porque
despejan ciertas obstrucciones en la laringe y fluidifican las vías aéreas.

Pastillas de menta: brindan sensación de frescura en la boca, pero no
poseen una acción terapéutica eficaz para contrarrestar la disfonía.

Autor: Dr. Alberto Chinski – Director de CECHIN
Centro de Otorrinolaringología Dr.Chinski